Encontrando el balance entre la música y la medicina
- 24 nov 2017
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Manuel Vallarta, estudiante de medicina cuenta cómo sobrevive a la presión de sus estudios mientras desarrolla su habilidades artísticas.
Estudiar una carrera profesional requiere de mucho sacrificio e inversión de tiempo. Intentar trabajar o hacer otras cosas a la par de la carrera puede ser cansado y algunas veces imposible. Sin embargo, muchas universidades ofrecen al alumnado la posibilidad de participar en actividades extracurriculares para que desarrollen habilidades variadas a su área de estudio.

Francisco Manuel Vallarta Martínez, de 23 años, es un ejemplo de rendimiento eficiente en cuestiones académicas y en actividades artísticas y culturales. Actualmente, cursa el octavo semestre de Médico Cirujano y es miembro activo de Difusión Cultural del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey.
“De mi familia casi nadie es médico. Hay más como artistas frustrados”.
Coahuila, Jalisco, Michoacán, Nuevo León y Sinaloa son los lugares de los que proviene la familia de Manuel. Sus ancestros se orientan más hacia las artes que a las ciencias, a pesar de eso, hay rastros de gusto por la medicina en uno de sus tíos y bisabuelo.
“Del lado de mi mamá toda la familia hace algo artístico”.
Para Manuel, las artes han sido herencia de su parentela. Su bisabuela materna era directora de una escuela de música y su bisabuelo, además de ser médico, tocaba el piano. Su abuela se dedicó al ballet y su abuelo a la composición musical, pasión que lo llevó a publicar un disco para la familia. Pero el legado no termina ahí. Su mamá es maestra de piano y canta, y su hermano mayor es un “prodigio con la música”, puede tocar cualquier instrumento.

Manuel Vallarte en su representación protagonista más importante, El Rey y Yo
“Mi prima es bailarina de ballet, mi primo está estudiando para director de orquesta, otros tíos de la misma familia también componen canciones, cantan; mi hermana baila, (...) siempre he estado expuesto a mucha música, a mucho arte y yo creo de ahí también viene [el gusto por el arte]”.
Desde bebé, la mamá de Manuel le ponía música en una grabadora de bugs bunny. Él pasaba horas sin hacer ruido ni nada. Tanto su mamá como su papá revisaban cada cierto tiempo que estuviera bien, les preocupaba su calma y tranquilidad. Pero Manuel estaba bien. Su comunión con la música era perfecta.
A pesar de que el arte parecía ser el destino por excelencia de Manuel, él construyó un nuevo camino.
En segundo de secundaria, después de un día de aburrimiento en clase de español y de platicar con un amigo que acababa de presentar su examen de admisión a Prepa Tec, Manuel llegó a su casa a teclear “Carreras profesionales” en Google. Los resultados fueron infinitos y al final se interesó más por Arquitectura, Criminología, Leyes y Medicina. Descartó Criminología inmediatamente y Arquitectura también aunque se divirtiera mucho cuando iba con su tío a las obras que comandaba.
“Me quedé pensando ‘No pues ya vamos a prepa, y después de prepa, ¿qué? No, pues carrera. Y de que, ¿qué voy a hacer con mi vida?’ (...) siempre he sido muy obsesivo”. [sic]
La decisión estaba entre Leyes y Medicina, la primera le llamaba la atención porque le gustaba mucho la política y la segunda porque su mamá y su papá le habían inculcado la idea de ayudar a los demás.
“Siempre he sido muy nerd, muy ñoño, muy matado, (...) me gusta aprender, me gusta cuestionarme todo, ver cómo funcionan las cosas y pues dije ‘Medicina’”.
La elección se reafirmó cuando en tercero de secundaria fallece uno de los mejores amigos de Manuel. Escuchaba decir de una de sus tías, que si su amigo se hubiera ido a Monterrey, tal vez hubiera sido atendido por gente más capacitada. Ese hecho reforzó su idea de prepararse en el área médica para llenarse de aprendizaje y apoyar a los de su alrededor.
El ingreso a la universidad supone para Manuel la división de tiempo entre Medicina y Arte. Carga académica completa y Ensamble (un grupo en donde se reúnen varios artistas y elenco de soporte para realizar una producción musical o teatral) . Exámenes y ensayos. La exigencia para un rendimiento excelente en ambas disciplinas requiere de mucha organización y esfuerzo. A veces, el trabajo se multiplica y Manuel se cuestiona si está en el camino correcto. Duda. Pero después recuerda que las dos actividades le producen la misma intensidad de placer, el mismo grado de satisfacción.
“Siento que me hartaría si no hago uno y la otra”.
Calendarización de actividades, reflexión de ponderación de materias, horas de ensayo y días de estudios son las cosas que el oriundo de Saltillo siempre tiene en mente. Reconoce que hay semestres más complicados que otros y materias que exigen más de él. Por eso siempre está alerta a cualquier cambio que vaya ocurriendo. Sin embargo, hay días muy difíciles en los que necesita un poco de espacio y libertad.
“He aprendido a las malas que no siempre puedes con todo y que a veces sí tienes que como que ver por ti mismo”. [sic]
La autonomía y la organización se convierten en las armas más importantes de Manuel, que durante la jornada del semestre busca encontrar un balance entre el cuidado del cuerpo, el desarrollo cultural y profesional. El trabajo para lograr esto no resulta sencillo, de acuerdo con Manuel el ritual que más se le escapa es el del sueño. Sin embargo, el demuestra ser un joven perseverante, el da uso a la tecnología para mejorar su calidad de vida y encontrar el momento para todo.
Desde ver Netflix, hasta ir de fiesta. un par de hobbies que encuentras en cualquier chico de la universidad. Un pasatiempo más inusual de parte de Manuel es la cultivación en espacios interiores y el tratado de desechos orgánicos para crear composta. Un pasatiempo para nada frívolo en el ya que organiza su departamento en lo mas posible su huella de contaminación.
Esta clase de vida requiere de una mente centrada; Manuel dice “ve al psicólogo, come tus vegetales” en tono de broma, pero su modo de pensar es bastante serio. Retomando que el sueño convierte en un suceso ocasional, en algún momento se afronta a exámenes finales; En otro le toca afrontar a mas de un maestro estricto y cuando afronta alguno de estos eventos, Manuel recuerda sus momentos más bajos
“no le hagas al valiente” “que no la caguen como yo”
Aunque Manuel es altamente crítico de sí mismo se puede ver como el profesor Luis Franco Zertuche elogió las cualidades de su estudiante. “Es sencillamente extraordinario, sabe muy bien administrar su tiempo, lo que le queda para ensayos, llega con memoria y siempre proponiendo” un postura que refleja la disposición de manuel por la creación de proyectos personales.

La determinación es lo que profesa el aspirante a médico, el artista. Resulta sorprendente que tanta determinación le sobra a Manuel. Pues también se involucra en proyectos de ayuda humanitaria, por ejemplo, está un proyecto al que estaba afiliado que construyó un hospital tan solo con la venta de camisetas. Un objetivo de Manuel, o mejor dicho una forma de vida que estaría dispuesto a adoptar, sería ayudar con su práctica médica en algún pueblo de Michoacán. Ahí buscaría convivir con la gente y aprender sus maneras para darlas a conocer a todos mediante el arte.
Los logros de Manuel nos motivan a tratar con más fuerza, espero que al lector también.

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